El BoJ eleva la tasa al nivel más alto desde 1995
El Banco de Japón subió su tasa de política en 25 puntos básicos hasta el 1,25%, el nivel más alto desde 1995. La decisión, adoptada el viernes, se dividió 7-2, con los miembros del consejo Toichiro Asada y Ayano Sato en contra. Ambos son vistos como reflacionistas y fueron nombrados por la primera ministra Sanae Takaichi a principios de este año. La subida era ampliamente esperada: casi el 90% de los economistas encuestados por CNBC había previsto el endurecimiento de un cuarto de punto, y los encuestados también identificaron correctamente a los disidentes.[S1][S2]
El BoJ dijo que la medida fue impulsada por el riesgo de que la inflación se desvíe al alza más allá de su objetivo del 2%. Añadió que busca estabilizar la inflación subyacente en torno al 2% para que las subidas de precios no superen el objetivo y perjudiquen después a la economía japonesa. La decisión también marcó una aceleración en el ciclo de subidas del BoJ desde que comenzó la normalización de la política monetaria en marzo de 2024, con este aumento tres meses después del anterior, frente a los seis meses previos.[S1]
Inflación, yen e intervención coordinada
La subida se produce en medio de una inflación creciente en Japón y un yen históricamente débil. La última tasa de inflación general de agosto fue del 1,9%, mientras que la inflación subyacente se situó en el 1,7%, por debajo del 1,8% de julio. Las cifras oficiales publicadas el viernes antes del anuncio del BoJ mostraron que la inflación se moderó ligeramente el mes pasado. Aunque la tasa de inflación de Japón no es alta según los estándares internacionales, el aumento de los precios es un fenómeno relativamente nuevo tras unas tres décadas de inflación muy baja o deflación.[S1][S2]
La moneda se negociaba a 156,64 tras la decisión, con una depreciación del 0,45%, mientras que el rendimiento del bono del gobierno japonés a 10 años de referencia cayó 4,9 puntos básicos hasta el 2,947%. En agosto, Tokio y Washington confirmaron que habían intervenido conjuntamente para frenar la caída del yen después de que tocara un nuevo mínimo en 40 años. La intervención coordinada fue la primera desde 2011, cuando ambos países actuaron juntos para debilitar el yen tras el terremoto y el tsunami que azotaron el este de Japón. Tanto el Ministerio de Finanzas de Japón como el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijeron entonces que no dudarían en realizar más intervenciones conjuntas en el futuro.[S1][S2]
Disidencia y presión externa
El disidente Toichiro Asada señaló que, como la tasa de inflación subyacente estaba por debajo del 2%, consideraba que la situación económica podría no ser fuerte y abogó por mantener los tipos. Ayano Sato también dijo que la evolución económica y de precios actual no parecía haberse acelerado sustancialmente en comparación con antes. Estados Unidos se ha pronunciado a favor de que Japón continúe su ciclo de subidas, presionando la preferencia de Takaichi por una política monetaria laxa y una política fiscal expansiva. Más recientemente, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo al gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, que tomara medidas decisivas en materia de mercado y política monetaria en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 a principios de este mes. Bessent también ha intensificado la presión sobre el BoJ para que suba los tipos y así apoyar al yen, pidiendo a Ueda que haga lo correcto.[S1][S2]
Japón enfrenta varios desafíos económicos, como un yen persistentemente débil, el aumento de los precios y una fuerza laboral en contracción. Los principales bancos centrales del mundo están subiendo los tipos mientras los precios más altos de la energía causados por la guerra de Irán ayudan a impulsar la inflación. Los precios globales del petróleo y el gas han subido este año porque la guerra de Irán causó importantes interrupciones en los envíos a través de la ruta marítima clave del estrecho de Ormuz. Japón es particularmente vulnerable a esas interrupciones del suministro porque depende en gran medida de la energía de Oriente Medio. Desde que comenzó la normalización, el BoJ ha ido subiendo la tasa de forma constante para tratar de alcanzar un nivel similar al de otras grandes economías.[S2]







