Una segunda jornada de choques en el centro histórico
Grupos de jóvenes se enfrentaron a la policía en los alrededores de la plaza del Duomo de Milán este domingo, en la segunda jornada consecutiva de disturbios en la capital económica de Italia. Según medios italianos, unos 2.000 jóvenes se concentraron en el centro y avanzaron hacia la plaza, donde se produjeron los incidentes más graves. Muchos vestían ropa negra y llevaban el rostro cubierto. Los participantes lanzaron botellas, piedras y petardos contra vehículos policiales, levantaron barricadas, volcaron contenedores y dañaron mobiliario urbano.[S1][S2][S3]
Los agentes desplegaron unidades antidisturbios y emplearon gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las concentraciones. Un supermercado de la Via Torino, una de las principales calles comerciales que desembocan en la plaza, fue saqueado, y bicicletas y monopatines de libre servicio quedaron vandalizados. Medios locales describieron las escenas como choques de guerrilla, aunque hacia el final de la tarde la ciudad había recuperado en buena medida la normalidad.[S1][S3]
Los daños se extendieron por algunos de los corredores comerciales más concurridos de Milán. Fueron atacados locales de Decathlon, Foot Locker, Under Armour, Levi's y Vodafone, además de supermercados Carrefour, bares y restaurantes. Sectores del centro histórico cerraron de forma preventiva, el Duomo suspendió el ingreso de turistas y permitió la salida de los fieles por accesos laterales, y varios comercios de la Galería Vittorio Emanuele II bajaron sus persianas.[S2]
Detenciones, reunión de seguridad y convocatoria de huelga
El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, informó que las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 200 personas durante los operativos, y las autoridades señalaron que cerca del 80% de los identificados son menores de edad. Un reporte policial contabilizó 28 manifestantes arrestados tras los incidentes del sábado en Milán, Bolonia, Brescia, Bérgamo y Turín, mientras el domingo más de 60 personas fueron trasladadas a comisarías para controles adicionales, según fuentes citadas por Reuters.[S1][S2]
La investigación apunta a grupos que se coordinaron mediante convocatorias difundidas en redes sociales, y los medios locales describieron pequeños grupos móviles que atacaban comercios y se dispersaban con rapidez para evitar los controles policiales. La primera ministra Giorgia Meloni anunció una reunión extraordinaria sobre orden público para el lunes con el fin de analizar la respuesta del Estado, y afirmó que el Gobierno evaluará herramientas adicionales contra quienes aprovechan manifestaciones legítimas para sembrar violencia y caos.[S1][S2][S3]
La Confederación General Italiana del Trabajo, el sindicato más antiguo y principal de Italia, convocó una huelga general para el 20 de noviembre, anunciada después de que las protestas se extendieran por varias ciudades del norte durante el fin de semana. Durante una movilización en Roma, el secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, confirmó la fecha, que coincidirá con una jornada de protesta estudiantil.[S1][S2]
El alcalde y la primera ministra condenan la violencia
El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, describió lo que vio en la zona afectada y relató escaparates destrozados, tiendas saqueadas y ciudadanos asustados. Situó los hechos de Milán dentro de una serie de episodios que, según afirmó, se repiten fuera de Italia, y sostuvo que lo ocurrido allí refleja escenas vistas en muchas ciudades del mundo; además, expresó su preocupación por un fenómeno que considera nuevo, originado en parte en un escenario internacional que se alimenta a sí mismo.[S1][S3]
Sala condenó los ataques y reclamó una mayor presencia policial en las calles, un planteo que reabrió una polémica con Piantedosi, quien defendió el operativo desplegado por las fuerzas de seguridad. Meloni, cuyo gobierno de coalición entre la derecha y la extrema derecha afrontará elecciones en 2027, escribió en X que manifestarse es un derecho y devastar las ciudades no lo es, después de haber calificado a los responsables como matones que aprovechan las manifestaciones para sembrar el caos, atacar a quienes garantizan la seguridad y tomar ciudades enteras como rehenes.[S1][S2][S3]
Una ola de protestas que recorre Europa
Los disturbios italianos evocan, a menor escala, la violencia y los saqueos registrados el sábado en París, donde cientos de miles de personas salieron a las calles por el aumento de los precios y el deterioro de los servicios públicos. La ola también llegó a Albania, Bélgica, Portugal y España. En Tirana, las demandas de gratuidad universitaria y de mejoras en becas, comedores y transporte público escalaron hacia un reclamo de dimisión del primer ministro Edi Rama, con enfrentamientos cerca del Ministerio de Educación y la sede del Ejecutivo, incendios de vehículos y uso de gases lacrimógenos.[S1][S3]
Decenas de miles de personas marcharon en Lisboa contra la crisis de vivienda y el alza del costo del suelo residencial, y denunciaron que el precio de las viviendas se duplicó y dificultó el acceso al alquiler o a la compra para familias y jóvenes. En España hubo concentraciones en Barcelona, Valencia, Sevilla y La Coruña por el derecho a una vivienda digna y contra la especulación inmobiliaria, con organizadores que esperan medidas legislativas. Cerca de 200 personas fueron detenidas en Bélgica durante las manifestaciones del sábado contra los recortes en educación, la policía y el Gobierno federal y contra el auge de la extrema derecha, después de que marchas iniciadas de forma pacífica en Bruselas y Lieja derivaran en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.[S1]







