Un intercambio sorpresivo en Bangkok
En un panel durante la asamblea del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Bangkok, Tailandia, el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, defendió el programa fiscal de su gobierno, la baja de impuestos y las perspectivas de inversión. Compartió el escenario con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; el presidente del Eurogrupo y ministro de Economía y Finanzas de Grecia, Kyriakos Pierrakakis; el viceprimer ministro y ministro de Finanzas de Tailandia, Ekniti Nitithanprapas; y el titular del Banco Central de Nigeria, Olayemi Cardoso.[S1]
Cuando se le preguntó si las reducciones de impuestos y los incentivos corporativos podrían llevar a una situación fiscal que ya no requiera financiamiento del FMI o del Banco Mundial, Caputo lo calificó como un gran desafío para Argentina y uno que ha existido desde el principio. Georgieva luego comentó en un tono distendido que Argentina sería como Grecia y pagaría antes del vencimiento del acuerdo. Caputo respondió que se sorprendería.[S1][S2][S3][S4][S5][S6][S7][S8]
Una historia de crisis y un nuevo camino
Caputo explicó su respuesta señalando la trayectoria económica de Argentina, mencionando un historial pobre durante los últimos cien años, con 22 crisis, nueve defaults y la eliminación de 13 ceros de la moneda. Dijo que la administración tuvo que buscar estabilidad y ir más allá para crear previsibilidad para los inversores, lo que llevó a un régimen especial para grandes inversiones. También afirmó que el gobierno ordenó el desastre económico heredado sin incumplir ningún contrato, respetando siempre la inviolabilidad de los contratos y la propiedad privada, algo que según él Argentina nunca había hecho antes.[S1]
El ministro afirmó que empresas de diversos sectores han expresado interés en invertir en el país, y mencionó un programa de inversiones por USD 200.000 millones para los próximos años, equivalente a cerca de un tercio del PIB argentino. Argumentó que esto mejoraría la productividad y el crecimiento, crearía más y mejores empleos, y garantizaría la sostenibilidad en el futuro previsible, añadiendo que son muy optimistas.[S1]
Logros fiscales y panorama político
Caputo dijo que el gobierno eliminó un déficit fiscal equivalente a cinco puntos del PIB en el primer mes de su mandato, no mediante aumentos de impuestos sino reduciendo el gasto público en un 30 por ciento. Rechazó la idea de que la consolidación fiscal conlleva inevitablemente un costo político, señalando que la popularidad del presidente es significativamente mayor que la de predecesores que manejaron déficits significativos. También dijo que el programa no tuvo un efecto recesivo, citando tres años consecutivos de crecimiento y una reducción de la inflación del 211 por ciento en 2023 al 30 por ciento ahora, todavía alta pero un buen proceso de desinflación.[S1]
Enumeró cifras que atribuyó a la evolución económica bajo la actual administración: más de 500.000 empleos creados, pobreza reducida del 57 por ciento al 32 por ciento, sacando a casi una cuarta parte de la población de la pobreza, y exportaciones récord con superávit fiscal, comercial y de cuenta corriente. Dijo que el gobierno continuaría reduciendo el papel del Estado en la economía eliminando más impuestos, habiendo ya eliminado tres puntos del PIB en impuestos, y recortando regulaciones para convertir a Argentina en el país más libre del mundo, como quiere el presidente.[S1]
Sobre el riesgo político de cara a las elecciones de 2027, Caputo minimizó las preocupaciones, diciendo que los votantes argentinos no optarían por un regreso a políticas anteriores. Citó las elecciones de medio término, afirmando que el oficialismo ganó por 17 puntos a pesar de lo que describió como un ataque político significativo de la oposición. Dijo que el pueblo argentino aprendió por las malas, y que la oposición no fue un refugio seguro, ya que el presidente Milei ganó por un margen aplastante de 17 puntos.[S1]







