Una salida coordinada en Bangkok
Andrew Bailey, al frente del Banco de Inglaterra, figuró entre los responsables financieros que abandonaron una reunión del Fondo Monetario Internacional en Bangkok para expresar su rechazo a la participación rusa. Actuó junto a homólogos de Francia, Alemania y varios países escandinavos y bálticos cuando Antón Siluánov, ministro de Finanzas ruso, comenzó a dirigirse a los presentes en ruso. El Banco de Inglaterra confirmó después que su gobernador había participado en la marcha.[S1][S2][S3]
Joachim Nagel, presidente del Bundesbank alemán, calculó que cerca de la mitad de los delegados presentes se sumaron a la salida coordinada en cuanto Siluánov tomó la palabra. El gesto también fue advertido por Mohammed al-Jadaan, ministro de Finanzas saudí y presidente del comité rector del FMI, quien no lo interpretó como una ruptura de las deliberaciones.[S1]
La postura europea y el respaldo de Washington
Un diplomático europeo, en declaraciones a la agencia Reuters, describió el conflicto en Ucrania como una cuestión de supervivencia para Europa y sostuvo que no era posible restaurar relaciones normales con Rusia. Alemania había advertido antes contra los intentos de devolver a Rusia a los foros internacionales, y Siluánov había asistido este año a una reunión de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20.[S1]
Estados Unidos adoptó una posición distinta. Erin Browne, subsecretaria del Tesoro, dijo a Reuters que Washington respaldaba la presencia rusa en las conversaciones pese a las objeciones planteadas por gobiernos europeos. La divergencia dejó la salida como una declaración europea y no como una respuesta unificada de las principales economías representadas en la reunión.[S1]
Advertencias económicas bajo la protesta
Los delegados en la capital tailandesa escucharon que la economía mundial había resistido de forma sorprendentemente sólida pese a la guerra entre Rusia y Ucrania y pese a las perturbaciones en torno al estrecho de Ormuz vinculadas a una campaña de bombardeos estadounidense. Al-Jadaan advirtió de todos modos contra la complacencia, señalando los niveles de deuda pública y las elevadas tasas del mercado de bonos como motivos para mantener la vigilancia.[S1]
En una declaración difundida tras la reunión, al-Jadaan afirmó que la economía global había absorbido el último de una serie de choques con más eficacia de lo previsto, pero advirtió que sus márgenes de protección se habían agotado y que no debía darse por sentada la resiliencia. También alertó de que la ampliación de los conflictos y las tensiones comerciales podrían alterar rutas comerciales clave, aumentar la presión sobre los precios de las materias primas, incluidos los productos energéticos refinados, y agravar los problemas de seguridad energética y alimentaria.[S1]







