Ataque al aeropuerto de Riad
Un ataque al aeropuerto Rey Khalid en Riad el sábado representa un capítulo peligroso en una región ya tensa por el conflicto. Arabia Saudita no estaba preparada para tal golpe. En semanas recientes, los hutíes han intensificado sus asaltos en territorio saudí, pero las últimas acciones han golpeado el corazón de la infraestructura crítica del país—el principal aeropuerto de la capital—aparentemente superando las defensas aéreas saudíes con poca dificultad. Si bien el daño físico puede repararse rápidamente, la reputación del reino como refugio seguro y estable está sufriendo un grave deterioro.[S1]
El ataque también provocó la muerte de un ciudadano estadounidense, según los informes. El incidente ha llevado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a describir el ataque como terrible y a sugerir que podría considerarse una intervención militar junto a los saudíes. Trump dijo a los periodistas que su administración acababa de enterarse del ataque y que tomaría una decisión pronto, enfatizando que actúan con rapidez. Sin embargo, cualquier respuesta militar estadounidense parece improbable antes de las cruciales elecciones de mitad de mandato del próximo mes, ya que Trump había prometido durante su reelección en 2024 poner fin a la participación de Estados Unidos en guerras extranjeras.[S1]
Estrategia hutí e impacto regional
Más allá del asalto al aeropuerto, los hutíes han buscado controlar posiciones estratégicamente importantes a lo largo de la costa del Mar Rojo y cerca del estrecho de Bab al-Mandeb. Esto aumenta el peligro para la navegación segura a través de un corredor marítimo vital, aunque el gobierno yemení afirma haber asegurado el estrecho. Los hutíes, como parte del eje de resistencia, son un aliado estratégico crucial para Irán. Desde Jizán en el Mar Rojo hasta el complejo petroquímico de Khurais, han desplegado drones explosivos y misiles con letal precisión, atacando el punto débil de la economía saudí.[S1]
La ruta marítima del Mar Rojo se ha vuelto cada vez más importante porque el estrecho de Ormuz, al otro lado del Golfo, no se ha reabierto completamente desde que Estados Unidos e Irán no lograron un acuerdo para poner fin a su guerra. Al atacar barcos en el Mar Rojo, los hutíes buscan ejercer presión, causando daños económicos globales que sirven como una ficha clave de negociación para Teherán. La guerra civil en Yemen, que enfrenta al gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudita contra los hutíes apoyados por Irán, ha durado más de una década, dejando miles de muertos y sumiendo al país en una de las peores crisis humanitarias del mundo.[S1]
Contexto histórico y dilema estadounidense
Esta escalada debe verse en el contexto más amplio de las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel. No desde la insurgencia de al-Qaeda a mediados de la década de 2000 el reino había enfrentado una amenaza tan grave. Arabia Saudita superó ese desafío con una efectiva campaña de corazones y mentes y luego resistió las revueltas de la Primavera Árabe que derrocaron a líderes en Túnez, Libia, Egipto y Yemen. Incluso descartó con cierta molestia un ataque con misiles balísticos iraníes contra Riad en marzo. Pero esta situación es diferente: a pesar de tener una de las fuerzas aéreas más poderosas de Oriente Medio y realizar devastadores ataques aéreos contra posiciones hutíes, los hutíes han logrado apoderarse de grandes porciones de Yemen, particularmente en el norte y el oeste.[S1]
A principios de septiembre, la Casa Blanca declaró que no intervendría directamente en el conflicto de Yemen, pero que podría proporcionar apoyo de inteligencia a los saudíes. Posteriormente confirmó que estaba suministrando inteligencia y había desplegado expertos militares en Arabia Saudita. Sin embargo, el último ataque a Riad, que mató a un ciudadano estadounidense, puede haber cambiado el cálculo. Los comentarios de Trump sugieren una posible respuesta militar, pero con las elecciones de mitad de mandato acercándose y Estados Unidos ya involucrado en tres conflictos no resueltos en Oriente Medio—en Gaza, Líbano e Irán—verse envuelto en otra guerra en Yemen probablemente no caería bien entre los votantes. La guerra ahora parece destinada a intensificarse antes de terminar en otra tregua frágil, con o sin participación estadounidense.[S1]







