La Justicia declara la quiebra tras fracasar el salvataje
El Juzgado de 1ra Instancia Civil y Comercial de 2da Denominación de Rafaela, Santa Fe, declaró la quiebra de Algodonera Avellaneda. El juez Fabián Lorenzini emitió el fallo después de que venciera el plazo para inscribirse como interesado en el salvataje sin que se registraran presentaciones y sin que la empresa obtuviera las mayorías legales para un acuerdo con acreedores. El magistrado señaló que la medida se adoptó tras agotar todos los esfuerzos y las instancias legales previas.[S1][S2]
La compañía atravesaba un concurso preventivo desde 2024. En ese período buscó la conformidad de los acreedores para una propuesta de reestructuración, pero el Banco Nación, que concentra más del 80% del pasivo verificado, rechazó las ofertas por considerarlas insuficientes. La entidad reclama USD 260.791.600,40 y $1.585.782.428,89. Una parte central de esos compromisos se originó en garantías que Algodonera Avellaneda otorgó a Vicentin, la agroexportadora vinculada a integrantes de la misma familia.[S1][S2]
Operaciones y deuda bajo la lupa
Algodonera Avellaneda tiene su sede en Reconquista, Santa Fe, y emplea a alrededor de 350 personas. Actualmente funciona al 60% de su capacidad realizando trabajos a fasón para poder afrontar los sueldos de su personal. Además de la planta hilandera, posee desmotadoras de algodón en las localidades de General Pinedo, Chaco, y Banderas, Santiago del Estero. La Sindicatura también registró un pasivo post concursal de $6.818.717.040,87 correspondiente a los períodos 2025-2026, originado en acreencias de servicios de energía eléctrica, obligaciones impositivas y laborales.[S1][S2]
La empresa había pedido la exclusión del Banco Nación del cómputo de las mayorías, por considerarlo un acreedor hostil, pero el tribunal rechazó ese planteo el 14 de septiembre por improcedente. El juez Lorenzini había concedido sucesivas prórrogas al período de exclusividad, en diciembre de 2025 y nuevamente en febrero de 2026, y en julio habilitó una instancia extraordinaria para intentar reunir las mayorías exigidas por la legislación concursal. Ninguno de esos esfuerzos permitió alcanzar un acuerdo.[S1][S2]
Qué sigue ahora
Sin posibilidad de acuerdo y sin ofertas para quedarse con la empresa en el proceso de cramdown por su abultada deuda, Lorenzini declaró la quiebra indirecta y abrió las puertas a la posibilidad de que la misma sea continuación de la actividad de la planta. En su fallo, el magistrado sostuvo que, declarada la quiebra, corresponde analizar la conveniencia de autorizar la continuación de la explotación cuando, por medio de este mecanismo, se pueda preservar de la mejor manera posible un mínimo margen de actividad productiva que además podría redundar en una conservación del valor de los activos y mayor tutela del empleo, con carácter eminentemente transicional, mientras se procura de modo eficaz la liquidación de la empresa en marcha, mediante su adjudicación total o por medio de la venta de unidades de negocios en funcionamiento.[S1][S2]







