Un giro, no una retirada
El Comité Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel (AIPAC), el lobby proisraelí más prominente de Estados Unidos, anunció el miércoles que dejará de respaldar candidatos y de hacerles contribuciones directas. Sus críticos interpretaron rápidamente la medida como una admisión de que el nombre del grupo se había vuelto dañino. La decisión revierte una estrategia que la organización había seguido durante solo tres ciclos electorales, desde que creó su comité de acción política.[S1][S2][S3]
AIPAC no abandona la política electoral. Dijo que mantendrá en funcionamiento su super PAC bien financiado, United Democracy Project, y que seguirá dirigiendo millones de dólares a candidatos proisraelíes mediante donantes individuales y sus propios miembros. Según el grupo, los miembros entregaron más de 90 millones de dólares a candidatos en este ciclo, frente a unos 3 millones aportados directamente por su PAC.[S1]
La carta a los miembros, difundida primero por Jewish Insider, describió las elecciones de 2026 como uno de los entornos más difíciles de los últimos tiempos y pronosticó que las dificultades aumentarían en los próximos años. La dirección sostuvo que ganar la batalla por el país y por la alianza entre Estados Unidos e Israel exigía una operación política más estratégica, relevante y ágil, y afirmó que la única táctica a la que se aferraba era la más eficaz.[S1]
El dinero sigue fluyendo por otras vías
The New York Times informó el miércoles de que AIPAC, que suele respaldar a demócratas, planeaba entregar hasta 9 millones de dólares a un PAC que apoya al candidato republicano al Senado Mike Rogers frente a Abdul El-Sayed en Michigan. El grupo ya había gastado 32 millones de dólares para intentar derrotar a El-Sayed, un crítico declarado de Israel, en las primarias. AIPAC no respondió a una solicitud de comentarios.[S1]
Analistas y exfuncionarios señalaron que el efecto práctico será limitado. Hady Amr, exfuncionario del Departamento de Estado para asuntos israelíes y palestinos, describió el cambio como un regreso al enfoque de larga data del grupo y no como una novedad. Hamid Bendaas, del Institute for Middle East Understanding Policy Project, dijo que AIPAC ya probaba formas de hacer su apoyo más difícil de rastrear y que renunciar a los avales solo elimina una herramienta para indicar a donantes afines qué candidatos respaldar.[S1]
Dion Nissenbaum, cuyo documental sobre AIPAC se publicó esta semana, calificó el anuncio como la primera admisión genuina de que su estrategia de campaña le salió mal. Advirtió que, si el super PAC, principal fuente de sus donaciones, sigue operando, la medida podría ser un intento de reinventarse sin abandonar el terreno.[S1]
Los candidatos se alejan mientras crecen las críticas
AIPAC afirmó que ayudó a 290 candidatos en este ciclo y se atribuyó la derrota de 29 a los que calificó de antiisraelíes, pero también sufrió reveses en Michigan y Nueva Jersey. Más de una docena de beneficiarios anteriores se han distanciado públicamente del grupo, y el congresista neoyorquino Pat Ryan dijo la semana pasada que devolvería casi 250.000 dólares, sumándose a varios cargos electos que han devuelto o rechazado sus fondos.[S1]
Beth Miller, directora política de Jewish Voice for Peace Action, dijo que el grupo había admitido abiertamente que su marca es tóxica en la política y que cada vez menos candidatos aceptan vincularse públicamente con él. Trita Parsi, analista político, escribió que AIPAC parecía invencible y que por eso sus adversarios ni siquiera se molestaban en combatirlo, mientras que ahora su nombre arrastra tanta toxicidad que el grupo no quiere verlo en sus donaciones políticas.[S1]
Organizaciones como TrackAipac y la campaña Reject Aipac han dedicado los últimos años a señalar los vínculos de los candidatos con el lobby. Bendaas comparó el giro con un animal que se muerde la pata para escapar de una trampa, una opción de último recurso para sobrevivir y mantenerse relevante, y sostuvo que AIPAC seguirá influyendo en las elecciones. Miller afirmó que el grupo continuará inyectando decenas de millones de dólares en las contiendas estadounidenses y que sus opositores seguirán luchando para sacarlo por completo de la política.[S1]







