El estudio anuncia su muerte
Yayoi Kusama, la artista japonesa de vanguardia que alcanzó el estrellato mundial, falleció el 14 de agosto en un hospital de Tokio. El anuncio provino de su estudio, Yayoi Kusama Studio Inc., en un comunicado publicado el 27 de agosto. La causa de la muerte no se reveló inicialmente, pero una fundación que la apoyaba informó más tarde que fue por fallo multiorgánico.[S1][S2][S3]
El comunicado del estudio elogió su extraordinaria vida dedicada a la creación artística, señalando que continuó pintando hasta sus últimos días. Expresó el compromiso de llevar adelante sus deseos y, a través del arte, llevar esperanza y fortaleza a personas de todo el mundo. El comunicado no especificó la causa de la muerte.[S1][S2]
Una vida en el arte
Nacida en 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama soportó una infancia difícil, experimentando alucinaciones que luego canalizó en su arte. Se mudó a los Estados Unidos en 1957, estableciéndose en Nueva York, donde desarrolló sus característicos cuadros de 'red infinita' y esculturas blandas. Su obra a menudo exploraba temas de infinito y autoaniquilación.[S1][S3]
La carrera de Kusama abarcó más de seis décadas, durante las cuales se hizo conocida por sus lunares, motivos de calabazas y sus inmersivas Salas de Espejos Infinitos. Estas instalaciones, que permitían a los visitantes experimentar reflejos infinitos, ganaron una inmensa popularidad en la era de las redes sociales, particularmente en Instagram. Su exposición de 2017 en Singapur atrajo a más de 235,000 visitantes.[S1][S3]
Legado y reconocimiento
A pesar de las dificultades iniciales para obtener reconocimiento, Kusama recibió más tarde una amplia aclamación. En 1993, representó a Japón en la Bienal de Venecia con una sala de espejos llena de esculturas de calabazas. Fue nombrada una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista TIME en 2016 y recibió la Orden del Sol Naciente del gobierno japonés en 2006.[S1][S3]
La coleccionista de arte Kim Camacho, que posee más de 100 obras de Kusama, calificó su muerte como 'una pérdida para la humanidad', elogiándola como una defensora del amor y la belleza en un tiempo de odio y guerras. Se espera que la influencia de Kusama perdure a través de su extensa obra y del museo dedicado a ella en Tokio.[S3]






