Un papel sorprendente a los 93
Ellen Burstyn, de 93 años, recibió el León de Oro por su trayectoria en el Festival de Cine de Venecia el lunes, donde también se estrenó mundialmente su cortometraje de 17 minutos 'Flesh Impact'. La película, dirigida por Maggie Gyllenhaal, presenta a Burstyn como Marilyn Monroe a los 100 años, un concepto que Gyllenhaal propuso tras ser contactada por la empresa de automóviles de lujo Genesis para crear algo con motivo del centenario del nacimiento de Monroe en junio.[S1]
Burstyn dijo a The Associated Press que la idea le pareció buena. Aunque nunca conoció a Monroe, que murió a los 36, compartieron un masajista que contaba historias sobre Monroe y prestó a Burstyn un libro que le había pertenecido, llamado 'The Thinking Body', que contenía recibos antiguos. Burstyn señaló que Monroe creó su propia persona, diciendo que no era lo que presentaba ser.[S1]
Reflexiones sobre Monroe y una industria cambiante
Burstyn recordó haber visto a Monroe una vez en un club nocturno, donde Monroe le hizo un gesto con la cabeza. Se sintió honrada de que Monroe la reconociera al principio de su carrera. Gyllenhaal dijo que quería dar a Burstyn la oportunidad de pensar en las cosas de una manera nueva, y las dos descubrieron que compartían un enfoque similar del trabajo, ambas interesadas en la profundidad de lo que se revela.[S1]
Burstyn también reflexionó sobre cómo ha cambiado la industria, señalando que cuando empezó no había mujeres en el set ni detrás de la cámara. Agradeció a Gloria Steinem, que falleció recientemente, por ayudar a cambiar la conciencia. Burstyn también aparece en el largometraje 'Place to Be' de Kornél Mundruczó en el festival, y dijo que se siente abrumada pero agradecida por su carrera, que atribuye a su formación.[S1]
Una carrera de reconocimientos
Burstyn ha ganado un Oscar por 'Alice Doesn't Live Here Anymore', un Tony y dos Emmys. A lo largo de más de 50 años, ha aparecido en unas 150 películas y es copresidenta del Actors Studio, donde ocasionalmente imparte clases de actuación para continuar el legado de su mentor Lee Strasberg.[S1]
El director del festival, Alberto Barbera, elogió el arte de Burstyn, diciendo que ilumina el dolor y la resiliencia cotidiana con dignidad, ironía y coraje, y sigue siendo un modelo de autenticidad. Sentada junto a Gyllenhaal antes del premio, Burstyn se preguntó si su vestido era demasiado, pero su directora le aseguró que no: era su día. Burstyn expresó su felicidad y gratitud por el premio y por la película de Gyllenhaal.[S1]







