Un Refugio Sagrado para los Buitres
En Awka-Etiti, una ciudad en el sureste de Nigeria, un bosque sagrado rodea un santuario dedicado a la deidad Nguma. Los lugareños creen que el árbol antiguo en su corazón ha protegido a la comunidad durante siglos, y el sitio sigue siendo espiritualmente significativo. A pesar de ser una comunidad mayoritariamente cristiana, algunos residentes aún siguen prácticas tradicionales donde los buitres juegan un papel clave.[S1]
Chukwuemeka Igwe, apodado el Rey de los Buitres por su trabajo voluntario con la Fundación de Conservación de Nigeria (NCF), dice que los indígenas no cazan buitres. En cambio, ofrecen sacrificios de animales en el santuario, lo que atrae a las aves. Un refrán sostiene que si se hace un sacrificio y no aparecen buitres, algo está mal en el mundo espiritual, haciendo que los buitres sean una señal de que la deidad ha aceptado la ofrenda.[S1]
El Papel Crítico de los Buitres
Los buitres a menudo se asocian con la muerte y la descomposición, pero los científicos enfatizan su importancia. Consumen animales muertos en horas, evitando que los cadáveres se conviertan en criaderos de bacterias y enfermedades peligrosas. Sus poderosos ácidos estomacales les permiten comer animales infectados de manera segura, ayudando a detener la propagación de enfermedades como el ántrax y la rabia.[S1]
La bióloga conservacionista de la NCF, Stella Egbe, advierte que donde los buitres han colapsado, las enfermedades zoonóticas han aumentado. Sin buitres, los ecosistemas pierden un sistema de defensa natural. El rápido crecimiento urbano en África también ha destruido muchos árboles altos donde los buitres anidan, contribuyendo a su declive.[S1]
Amenazas y Esfuerzos de Conservación
El uso de buitres y sus partes del cuerpo en la medicina tradicional y el vodún es un factor importante de su declive, especialmente en África occidental y meridional. En Nigeria, los buitres adultos muertos una vez se vendieron por 25,000 a 30,000 nairas cada uno, pero ahora alcanzan hasta 200,000 nairas. Los huevos y nidos de buitres son cada vez más atacados, lo cual es catastrófico para una especie de reproducción lenta.[S1]
Los buitres adultos alcanzan la madurez sexual a los cinco a siete años y producen solo un polluelo cada año o dos, y muchos jóvenes no sobreviven su primer año. Siete especies de buitres africanos ahora están en peligro global o en peligro crítico. Un informe de BirdLife muestra que las poblaciones de buitres africanos han caído entre un 80% y un 97% en 50 años, y en enero de 2020, más de 2,000 buitres encapuchados fueron encontrados muertos en Guinea-Bissau, muchos con las cabezas removidas.[S1]
Se estima que el envenenamiento causa el 60% de las muertes de buitres en África, según BirdLife International. Igwe y otros residentes se preocuparon cuando forasteros llegaron a cazar las aves, y los números disminuyeron. Ahora visita mercados, autobuses y espacios públicos para difundir el mensaje de que los buitres son útiles para la vida humana.[S1][S2]
Trabajando con la NCF durante seis años, Igwe ha movilizado a líderes comunitarios, grupos locales y equipos de seguridad para proteger a las aves de cazadores externos. Las leyes locales ahora formalizan su protección. Los voluntarios que monitorean las aves han registrado más de 160 buitres, frente a unos 20 en 2017.[S1]






