Anuncios y respaldo inicial
El presidente Javier Milei utilizó una cadena nacional para anunciar un decreto destinado a agilizar las sanciones de la Ley 26.659 contra el proyecto petrolero Sea Lion, junto con planes de enviar al Congreso una reforma de esa ley y un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional. También confirmó un aumento de fondos para la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. El discurso generó rápidas reacciones en las redes sociales, con funcionarios expresando su apoyo y críticos planteando sus objeciones.[S1][S2]
Daniel Scioli, funcionario del Gobierno nacional y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, calificó la cadena como brillante y dijo que la defensa firme e innegociable de la soberanía y la libertad es el único camino hacia una Argentina próspera. La diputada del PRO Silvana Giudici afirmó que Malvinas y la Antártida Argentina merecen políticas de Estado e indicó que su bloque está dispuesto a acompañar las leyes relacionadas. Karen Reichardt, de La Libertad Avanza, vinculó los anuncios con los viajes de Milei a Estados Unidos, diciendo que Argentina volvió a ser un país serio.[S1][S2]
Críticas de la oposición y la izquierda
El diputado Esteban Paulon expresó reservas, esperando que la defensa del Atlántico Sur también incluya una respuesta a las intrusiones de buques británicos y a lo que llamó una entrega de soberanía hacia Estados Unidos. Carli Bianco, funcionario del gobierno bonaerense, cuestionó el momento del anuncio, señalando que pasaron 267 días desde que Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration comunicaron su decisión final de inversión el 10 de diciembre de 2025, sin que el Gobierno nacional tomara medidas efectivas pese a contar con herramientas legales existentes.[S1][S2]
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Bianco señaló que el proyecto avanzó sin obstáculos, con una inversión de u$s 1.800 millones, financiamiento cerrado y preparativos del buque que permitirá producir hasta 50.000 barriles diarios, ampliables a 180.000, con inicio de producción estimado para 2028. Sugirió que la demora se explica por los gestos de acercamiento del Gobierno hacia el Reino Unido e Israel, citando la relación de Milei con Margaret Thatcher, la recepción a Boris Johnson y el pacto Mondino-Lammy. Dijo que su espacio busca romper el statu quo de la ocupación británica a partir de diciembre de 2027.[S1]
La diputada de izquierda Myriam Bregman fue la más dura, sugiriendo irónicamente que a Milei le hackearon las neuronas o que Estados Unidos lo está usando para provocar al Reino Unido, acusando que el libreto se lo escribieron en el Pentágono. El general retirado César Milani acusó a Milei de buscar capitalizar electoralmente el clima en torno a Malvinas generado por la selección en el Mundial, criticando que el Gobierno permita el amarre de barcos petroleros británicos en Ushuaia mientras declama soberanía. Vanina Biasi calificó el discurso como un giro discursivo nacionalista y cuestionó la falta de precisiones sobre cómo se impedirá la explotación de Sea Lion.[S1]
Más reacciones y contexto
El ministro de Defensa, Luis Petri, escribió que las Malvinas son argentinas y que solo una Argentina grande puede recuperarlas. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, publicó en mayúsculas que las Malvinas son argentinas. El diputado Santiago Santurio garantizó el acompañamiento de su bloque para defender la soberanía nacional, calificando a Malvinas como una causa nacional. Las reacciones continuaron ampliándose, sumando voces del oficialismo, la oposición dialoguista, el kirchnerismo y la izquierda.[S1]






