Obligación legal bajo la ley actual
El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) ha declarado que los países están legalmente obligados a considerar reparaciones por la trata transatlántica de esclavos y a tomar otras medidas para abordar los efectos duraderos de la discriminación racial. La guía, publicada el lunes, se basa en la convención legalmente vinculante de 1965 sobre la discriminación racial, no en los estándares legales que existían durante la era de la trata de esclavos.[S1]
El comité describió este enfoque como un cambio de paradigma, alejándose de los debates sobre la responsabilidad histórica que los gobiernos a menudo han utilizado para resistir los reclamos de reparaciones. El documento, que puede ser citado en tribunales, dice que los estados deben implementar medidas reparatorias integrales para las personas de ascendencia africana, cubriendo todos los aspectos de los remedios.[S1]
Contexto histórico y resistencia actual
Al menos 12.5 millones de africanos fueron capturados y vendidos entre los siglos XV y XIX, un evento que el CERD llamó el mayor desplazamiento forzado de la historia. Los llamados a reparaciones, que van desde disculpas oficiales hasta compensación financiera, han ganado impulso internacionalmente, aunque los opositores argumentan que los estados e instituciones no deberían ser responsables de crímenes históricos.[S1][S2]
Entendé esta noticia a fondo
Algunos estados han tratado de evitar reclamos de justicia argumentando que no existían leyes internacionales que prohibieran la trata de esclavos en ese momento, un principio conocido como intertemporalidad. Sin embargo, el documento de la ONU argumenta que, independientemente de si la esclavitud era ilegal bajo las leyes de la época, los países siguen siendo responsables bajo las obligaciones internacionales actuales de abordar sus efectos continuos.[S1]
Medidas transformadoras más allá de la compensación
El documento de la ONU establece que la compensación financiera por sí sola no es suficiente e insta a medidas transformadoras, incluida la apertura de archivos, la revisión de monumentos públicos y el establecimiento de comisiones de la verdad independientes. Enfatiza que los estados siguen obligados por sus obligaciones presentes a abordar las desigualdades estructurales, independientemente de la caracterización legal de los actos históricos originales.[S1]
Pela Boker Wilson, una experta del comité de Liberia que ayudó a redactar el documento, dijo que espera que los estados vayan más allá de las expresiones generales de arrepentimiento y revisen políticas y leyes. Hizo un llamado a los estados parte para que tomen medidas concretas y significativas, afirmando la dignidad de aquellos cuyo sufrimiento fue negado, minimizado u olvidado.[S1]







