Fuegos artificiales en la primera parte
El Barcelona firmó una primera parte deslumbrante contra el Racing Santander, marchándose al descanso con una ventaja de 4-1. João Cancelo abrió el marcador con un espectacular disparo lejano que entró tras tocar el larguero, y Raphinha amplió la ventaja desde el punto de penalti después de ganar él mismo la falta. Aunque los visitantes recortaron distancias por medio de Maguette Gueye, Cancelo restableció rápidamente la diferencia de dos goles con otro soberbio golpe desde fuera del área, y Raphinha logró su segundo tanto con un fino remate asistido por Dani Olmo. Los locales pudieron marcar más, con Karim Adeyemi, Olmo y Andreas Christensen desperdiciando ocasiones, mientras que Lamine Yamal falló un penalti justo antes del descanso.[S1]
Control en la segunda parte y un error costoso
Tras el descanso, el Barcelona optó por gestionar el partido en lugar de buscar más goles, manteniendo la posesión y limitando las oportunidades de contragolpe del Racing. Los visitantes apenas ofrecieron peligro hasta que un error inexplicable del portero suplente Wojciech Szczesny permitió a Yassir Zabiri robar el balón y marcar a puerta vacía en el minuto 60. El Barça respondió de inmediato: Adeyemi ganó su segundo penalti de la noche, y Raphinha completó su triplete desde los once metros para restablecer la ventaja de tres goles. El capitán recibió una gran ovación al ser sustituido por Gabriel Jesus, quien luego añadió su nombre al marcador con un bello remate tras una asistencia de Yamal.[S1]
Broche final y reflexiones
Lamine Yamal, que había estado desafortunado antes, finalmente logró su gol en el minuto 89, culminando una sensacional carrera en solitario de Adeyemi, quien llevó el balón desde su propio campo hasta el área para regalar un sencillo remate a placer para el séptimo del Barça. El pitido final confirmó una actuación dominante y entretenida, aunque los dos goles blandos encajados fueron la única mancha de la noche. El ataque del Barcelona parece imparable, pero los deslices defensivos podrían resultar costosos contra rivales más fuertes.[S1]






